San Miguel de Arcangel

¿Qué haces cuando el miedo te sobrepasa?

Ayer recibí una llamada asustada de Debbie. Se encontraba completamente fuera de sí. Acababa de bajarse del ómnibus y se encontraba en una bifurcación tanto física como espiritual. Se encontraba completamente consumida por el miedo, llorando y temblando incontrolablemente. Alguien implicado en prácticas ocultas había amenazado que, si ella no cumplía con una promesa tentativa que había hecho, habría secuelas. Debbie, que hace poco había recibido al Señor Jesucristo como su Salvador, había salido corriendo de esa casa peleando contra estas amenazas espirituales, de esta forma como contra los intentos físicos de detenerla. Asustada sería un óptimo término para detallar su estado de arrojo. Se bajó del ómnibus porque poseía miedo de volver a casa y se encontraba aguardando que va a llegar la conexión. En lo natural es una cosa temerosa de ser amenazada, fundamentalmente si no comprendes a eso que te enfrentas. La recogí en la parada del ómnibus y a lo largo de la tarde rezamos y abrí las Escrituras que nos afirman que:”El nombre del Señor es una torre fuerte. El justo corre hacia él, y está seguro”. (Prov. 18:10) Cuando invocáis el Nombre del Señor, seréis salvos de nuestros contrincantes. (2 Sam: 22:3-4) Luego de todo, como cristianos no somos inmunes al mal en el planeta. Al opuesto, somos el blanco de Satanás y su utilidad preferida es el miedo. Cuando estás empapado en el miedo, que es lo contrario a la fe, entonces puedes ser manipulado por tus pensamientos. “Sed sobrios, velad, porque tu contrincante el diablo, como león rugiente, anda por ahí intentando encontrar a quien comer desaforadamente, que se resiste firmemente en la fe, sabiendo que las mismas aflicciones se cumplen en nuestros hermanos que están en el planeta. Pero… Dios te hace especial, permanente, te hace más fuerte, te arregla”. (1 Pedro 5:8-10) Tienes que ser conscientes del hecho de que el diablo es “como un león rugiente. Sólo trabaja como si fuera un león, que ruge para golpear el miedo en su presa para inmovilizarla. Pero el diablo no es un león. No posee ningún poder sobre ti. Jesús lo ha derrotado en la cruz de una vez por todas! ¡Está hecho! Y recibisteis el Espíritu Santo cuando le pedisteis ingresar en tu corazón:”Más grande es el que está en nosotros, que el que está en el planeta”. (1 Juan 4:4) y:”Dios no nos dió el espíritu de temor, sino de poder, y de amor, y de cabeza sana”. ¿No es espectacular cómo Dios te ha provisto de todas las utilidades para vivir una vida de victoria? Cuando todo Israel temía al enorme Goliat, había un individuo que sabía cuáles eran sus armas dadas por Dios y cómo usarlas contra este enemigo. No, la honda no era el arma de David; tampoco lo eran las cinco piedras lisas que recogió en el arroyo. Su exclusiva arma era que sabía que este enemigo no iba a ser derrotado por armas físicas. Lo derrotó “en el nombre del Señor, el Dios de los ejércitos de Israel”! (1 Sam. 17:45) La fe inexorable de David guió su honda. Sabía que sabía que el Señor tendría la victoria por medio de él. Por eso el Señor dice que la guerra es suya, no tuya. (2 Cr. 20:15) Puede utilizar lo físico, como la honda de David, pero la guerra está en el reino espiritual. “Ninguna arma que se forme contra ti prosperará; y toda lengua que se levante contra ti en juicio condenarás. Esta es la heredad de los siervos del Señor, y su justicia es de mí, dice el Señor.” (Isaías 54:17) Dios mandó tres ocasiones a Josué que fuera fuerte y sin temor porque Él podría estar con él en cada guerra. Tienes la misma promesa: ¡Él jamás te abandonará ni te abandonará! Amado, utiliza el Nombre del Señor en todas tus peleas. Debbie está aprendiendo a utilizar esta arma y va sendero a la victoria. ¡Tú además puedes! Biografía del autor: Ann es la autora de “With Wings as Eagles”, un testimonio inspirador y alentador de cómo tenemos la posibilidad de sobrepasar las terribles situaciones en nuestras vidas. Con Alas Como Águilas Ella está encargada de asistir y animar a otros a seguir estando firmes espiritualmente, emocionalmente y emocionalmente.

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