San Miguel de Arcangel

Me voy al infierno, ¿quién viene conmigo?

¿Qué dirías si te dijera que hay alguien en el cielo, mirándote, mientras te sientas y lees este articulo? Si fueras un individuo increíblemente lógica, posiblemente te reirías en mi cara y me llamarías loca. Por otro lado, eso no sería aceptable. Vas a ver, creer que hay alguien en el cielo observándote en todo instante es una norma popular absoluta. ¿Qué dirías si te dijera que hay un hada verde flotando a tu lado mientras lees este articulo? Si fueras un individuo increíblemente lógica, posiblemente te reirías en mi cara y me llamarías loca, y estarías completamente en la verdad. Antes de comenzar, debo dejar claro que jamás he dedicado demasiadas horas a estudiar religión. Sólo ámbas horas y media al día me vi obligada a aprenderlo, a lo largo de mis últimos tres años de secundaria. Asi sea bastante o poco, usted tiene la posibilidad de ser el juez. La religión y Dios son dos temas que tienen la posibilidad de ser discutidos por horas y estudiados para toda la existencia, sin comprender la realidad. Por eso, vamos a agregar unos minutos a esa controversia. Al crecer judío, jamás dudé de Dios, de Moisés ni de ningún otro caballero o dama místico del que me habían hablado. De pequeño, no cuestionas comunmente esas enseñanzas escenciales, yo tampoco lo hice. Mientras mi cabeza se desarrollaba y comencé a preocuparme por otras cosas que no fueran juegos de PC y jugar a las cartas, mi cabeza comenzó a preguntarse y a dudar de todas las historias que me habían contado. Me transformé en un individuo increíblemente lógica y por el momento no podía convencerme de creer en Dios o en la religión. Luego de la escuela, me transformé en gerente en un centro de llamadas, una vivencia que me transformó la vida y una cosa rara para contrastar con la religión, pero aquí va: se encontraba el director general de la empresa (Dios), un hombre que todo el planeta “sabía” que estaba, aunque la mayor parte jamás lo había visto. Yo era gerente de operación (el profeta que representaba a mi señor), poseía 4 jefes de conjunto que dirigía (mis discípulos) y, juntos, manejaban cerca de 60 representantes de ventas (mi gente). Todos los días llevaba a cabo tres reuniones motivacionales para mi gente. Me paraba enfrente de todos ellos, mientras se sentaban en silencio, y yo platicaba la dirección, la razón y las reglas que todos debíamos continuar. En ocasiones, me fijaba misiones difíciles que causaban desilusión e indignación. Entonces, ¿qué haría yo para asegurar el control de mi gente, sin la necesidad de asumir la culpa y perder su seguridad? Les decía que el director ejecutivo había dado estas órdenes y no teníamos otra alternativa que seguirlas, de lo opuesto todos seríamos castigados, naturalmente. Siempre funcionó. Convenientemente, la oficina del director ejecutivo se encontraba dos pisos por arriba del centro de llamadas, por eso inclusive tendría que apuntar hacia el cielo para referirme a él, ¡perfecto! Por eso ahí lo poseemos, una vez fui un jefe espiritual. No era una religión muy grande, no era bien popular en el planeta, pero asistió a una cantidad enorme de empleados del call center a desarrollar buenos hábitos, una rutina rigurosa, enorme especialidad y increíbles capacidades para la vida. ¿Quieres unirte a mi religión? Es atrayente poder tomar la teoría de la religión y compararla con un ámbito moderno y efectivo, como un centro de llamadas. Pero, ¿qué aprendido? Bueno, cuando trato de reflexionar en cómo la religión entró al planeta, estoy seguro de que fue construída por el hombre. Un sujeto muy capaz había decidido que necesitaba hallar una forma de sostener el orden en su familia o red social, y se les sucedió un grupo de leyes que debían ser consecutivas. Desde luego, nadie va a realizar un integrante alguno de su pueblo, por eso esta persona desarrolló una figura más importante. Dios. Convenció a los nativos de que había recibido las leyes de un hombre en el cielo (recuerde, no podían sencillamente buscarlas en Google en ese entonces), y empezó a gobernar a la multitud por miedo, lo que sigue ocurriendo en varios ambientes de en esta jornada (en los negocios, las familias, etc. No sólo la religión). Ocasionalmente, estas reglas se convirtieron en enseñanzas nivel dentro de los hogares. El tiempo pasó y además el desarrollo de la religión. En esta jornada, la religión es completamente aceptable en la sociedad, comentar del hombre en el cielo, no hay miradas raras, no reaccionar

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