San Miguel de Arcangel

La Madre Teresa pudo haber pasado por estas siete etapas

1. Cristiano: Orison (Introversión) – Meditación y oración cristiana. Conversión: Aquí un practicante transforma de un énfasis de afuera a un énfasis de adentro, mientras empieza la búsqueda de la Verdad o Dios. El practicante tiene buenas pretenciones, y reza o medita ocasionalmente. Este: El practicante empieza a cuestionar la vida. 2. Cristiano: La transformación se profundiza: Leer libros, escuchar sermones, cultivar un círculo de amigos espirituales. Inicia la meditación ocasional. Este: Empieza el sendero espiritual y la costumbre de la meditación. 3. Cristiano: Purgación: Transformación del carácter, para lograr escenarios superiores de conciencia de la verdad o de Dios. Observando nuestros errores, nuestra codicia, nuestro odio e ilusiones, y con el apoyo de Dios y la meditación, disolviéndolos. Mortificación: Se borra el carácter obsoleto. Los intereses personales y los apegos se eliminan. La vieja personalidad es sublimada. Esto es la desaparición total de todos los viejos apegos. Se eliminan las viejas inclinaciones a los bienestares y satisfacciones humanas. Sólo existe el deseo de agradar a Dios, o de iluminarse. Va a existir muchas torturas físicas y mentales a lo largo de este desarrollo, en relación de nuestros apegos a las cosas de todo el mundo e iguales. Este: esto es la auto-simplificación, un despojarse de las cosas superfluas, irreales y dañinas. Desprendimiento y pobreza, tanto material como fisiológicamente, donde no entendemos nada y meditamos con fe. Esto es lamentable pero primordial. 4. Cristiano: Despertar Despertar Despertar (Oración sobrehumano infundida): aquí se experimentan consolaciones y deleite espiritual. Consolaciones: Nuestros propios esfuerzos aumentados por la felicidad de Dios. Purificación, simplificación y no apego: El habla y la indumentaria se vuelven conservadores, pero un apego a la riqueza, salud, seguridad material y honor permanece. Deleite espiritual: Empieza con Dios y desborda en nosotros sin nuestro esfuerzo. El deleite espiritual es pasivo, puesto que permitimos que el intelecto opere, diferente a la concentración de un solo punto, pero no permitimos que el intelecto opere sin ser conscientes de que está operando, y entonces, en esencia, prohibimos que el intelecto nos lleve al pensamiento mundano. Oriental: Concentración de un solo punto La meditación se regresa más regular, y el gusto por la costumbre se está construyendo, mientras el meditador ejerce la desapasion, la carencia de deseo y el desapego en su historia día tras día. Hay una renuncia de todas las ocupaciones sociales y empresariales, además de las que se necesitan para ganarse la vida, y se abandonan las compras complementarios de propiedad o el incremento de los escenarios de capital. No se hacen más intentos para subir algún escalera popular o mundana, y la vida se reduce. Samatha, dyana o concentración de solo una punta en este momento llevan a jhanas, o estados de absorción. Se ejerce la meditación pasiva (Zen: shikantaza, sólo sentada), retirando todas las facultades hacia adentro, sin acción de parte de la cabeza. Sin reflexionar, y sin reflexionar en no reflexionar. El intelecto puede trabajar, pero no sigue nada. Se lleva a cabo una conciencia recurrente de las kilesas (libertad, odio y desilusión). Empieza una exploración y atención del cuerpo, los sentimientos, la cabeza y los pensamientos, introduciendo una exploración y conciencia del “yo”: el pensamiento. 5. Cristiano: Iluminación silenciosa: El cuerpo no ve, el cuerpo no siente, los oídos no oyen, la lengua no puede comentar. Externamente el místico está en trance; mentalmente está unido con Dios en exaltada percepción. Éxtasis: La identificación con Dios, una unidad de conciencia que por el momento no puede discernir a Dios como objeto del pensamiento. Esto excluye todo pensamiento analítico. Se suspenden todas las facultades mentales, sentimentales y físicas. Rapto: Esto viene más de repente que el éxtasis. Una expresión violenta e incontrolable de genio para el Absoluto. Cuando todas estas vivencias pasan, el practicante desciende otra vez a la vida habitual. Conciencia del Absoluto: El místico está lleno de gozo y exitación, el místico es el hombre de la vida. puntuados por ciclos de limpieza y padecimiento. Él o ella está seguro de que

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