San Miguel de Arcangel

Hagamos un poco de camino…

Comenzamos este Diario del Explorador ¡haciendo memoria! Allá por octubre de 2007:

Fátima Octubre 2007 con ANE

Es el mes del Pilar y también de Santiago Apóstol, que nos recuerda la gracia que tenemos por haber tenido aquí a uno de los apóstoles más cercanos a Cristo, y que gracias a él hoy somos católicos. También nos recuerda el amor tan grande que nos tiene María nuestra Madre. Qué suerte tenemos, que se apareció aquí en España y se acuerda de nosotros.

Durante este mes es Señor nos da muestra de la infinidad de cosas que hay por hacer, tanto en lo referente a la oración como el servicio. El Señor deposita en nuestras manos la Huella de la Puerta de San Pedro, para rezar y encomendar a los difuntos. Para ello, los religiosos hacemos durante la noche turnos de oración ante el Santísimo para acompañarlo. Es una semilla muy importante, y también una gran responsabilidad, que refleja una vez más la importancia de la contemplación y la confianza de Dios para con nosotros.

Una vez más el Señor nos permite volver al Santuario de Fátima, y en esta ocasión con nuestro gran amigo D. Jorge Lence y Adoración Nocturna, a nivel de toda España. Este es otro de los grandes carismas de nuestra Santa Madre Iglesia, carisma que a través de su oración está haciendo mucho bien. Nuestra labor en este viaje es acompañarles y apoyarles en todo lo que necesiten. El carisma de San Miguel arropa y apoya a todos los movimientos y congregaciones, porque todos son importantes para Dios. El Seño también nos hace un gran regalo permitiéndonos por segunda vez vestir los hábitos fuera de casa, y cómo no, otra vez en Fátima.

También tenemos la oportunidad de participar en nuestro pueblo asistiendo en una jornada de convivencia y familia organizada por el concello, donde lo importante de este día era que los mayores disfrutaran y olvidarse de sus preocupaciones por lo menos durante unas horas.

En definitiva, un mes cargado de actividades, que debe reforzarnos todavía más en nuestro camino para darnos y entregarnos, como Cristo un día también lo hizo por nosotros.