San Miguel de Arcangel

Encontrar una nueva religión

La ciencia ha destruido sistemáticamente todo lo que la religión valora. Entendemos que por medio de la datación del carbono la tierra es considerablemente más vieja que los ocho mil años que la Biblia enseña. Además observamos por medio de Darwin que la vasta gama de especies en este planeta es el resultado de incontables mutaciones que sobreviven gracias a su aptitud de explotar un ámbito dado, no monumentos de interfaz estancado de un constructor. Galileo, inclusive frente a la oposición de la Iglesia Católica, repitió la opinión de Copérnico de que la tierra y los planetas de nuestro sistema del sol orbitan cerca del sol; demoliendo todavía más la absurda noción de que la tierra es el centro del universo. No obstante, sin importar la fuerza del hallazgo científico, la creencia en Dios y la vida luego de la desaparición es universal. La religión es un aspecto central de la identidad de la gente de todo el planeta, inclusive en los países más ricos y educados. Para alguna religiosidad es tan considerable que se aferran a la perspectiva dogmática de que cada palabra de sus documentos religiosos, da igual cuán aparentemente irrazonablemente, es infaliblemente verídica. Inclusive entre esos que no tienen dogma en alta cree, reportan regularmente que la espiritualidad es una sección muy considerable de su historia. La persistencia de una creencia de Dios entonces debe ser arraigada intensamente en nuestra psique. En su libro The God Delusion, Richard Dawkins asegura que la religión es un producto de la evolución. Dice que los jovenes están genéticamente conectados para escuchar a sus padres porque mayormente dan consejos rígidos. Lamentablemente, redacta, un pequeño no puede distinguir los buenos consejos, no tocar el fuego, del mal, sacrificar una cabra y estudiar cómo la sangre salpica con el objetivo de acertar. Sospecho que la terquedad de la creencia de Dios tiene algo que ver con el ego. Nos reconforta sentir que fuimos diseñados intencionalmente y nos ofrece un sentido de pertenencia y sentido de pertenencia. Cuestionar a Dios es combatir la oportunidad de insignificancia, indecisión y caos. Me hago una pregunta que sucedería si la raza humana dejara de creer en Dios o en la otra vida. ¿Cambiaría eso nuestra forma de comportarnos? ¿Nos volveríamos más egoístas de lo que ya somos? Sospecho que se podría argumentar que si la multitud dejara de creer en un omnipotente y en todo ser que sabe que monitorea todos los pensamientos y acciones, se produciría el caos y la desesperación. No obstante, pienso que no debe ser de esta forma necesariamente. Para mí, el consejo de Jesús de tratar a los otros como tú deseas ser tratado no sería menos importante. Seguramente uno podría racionalizar que como no se daría ningún castigo divino por las acciones, seríamos libres de llevar a cabo lo que quisiéramos por el acto egoísta. Pero siento que eso no traería felicidad. Tratar a otros seres vivos con respeto y compasión como Jesús, el Buda, Krishna, Mohamed, Moisés y varios otros nos han aconsejado que seguiría siendo verdad. ¿Qué ganaríamos si ignoráramos los principios religiosos del amor? En mi punto de vista, no cosecharíamos más que guerra y alienación. No requerimos la religión para ser buenos los unos con los otros. Todo lo que debemos percatarnos es que nos requerimos el uno al otro, de esta forma como a todos los otros seres salientes de este planeta para subsistir. El compañerismo, la comida, el refugio, la alegría o el cariño no serían probables sin elementos vivos. Se siente bien vincularse con el material vivo e inanimado que nos circunda. La energía de caminar por el mar, la emoción de conducir por medio de las montañas, o la despacio sensación de una brisa otoñal es toda una joya y un obsequio. Entendemos por medio del estudio del ADN que la vida está conectada desde el organismo celular más reducido hasta primates complejos como nosotros. Además entendemos que los elementos del universo que conforman la materia viva e inanimada son producto de las estrellas. ¿Qué más requerimos para sentirnos bendecidos y unidos con el universo entero? Inclusive si la vida empieza con el nacimiento y acaba con la desaparición y nada nos mira entre esas fechas, nuestra vida es una de concepto y esplendor. Biografía del autor: Nací hijo de un ministro penecostal. Mi familia es muy religiosa y increíblemente dogmática. Es por esta educación que he tenido

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