San Miguel de Arcangel

¿Elegirán los seres humanos a Dios?

Dios es espíritu. El mismo espíritu fluye por medio de todos los seres vivos.como chispa del espíritu, observamos nuestra conexión con Dios y después entre nosotros. Somos la misma energía que fluye por medio de toda la vida. El cariño es el fundamento y el pegamento del universo. Dios está abierto en el cariño a toda la construcción. Dios es tolerante y sufre un largo tiempo. Él espera pacientemente que reconozcamos la mano de la construcción en nuestras vidas y ocupaciones. Nuestras enseñanzas de vida están diseñadas para individualizar el alma de todos nosotros. Esto es para que reconozcamos el plan de Dios y nuestra parte dentro del plan. Toda vida hablamos de energías. La energía más grosera y obvia donde vivimos es la material. El materialismo nos incentiva a proveer comida, ropa, abrigo como nuestras pretenciones, y además otras cosas como nuestro deseo de llevar a cabo la vida práctica. Tenemos la posibilidad de ser concentrados y atraídos por esta energía material. Esta energía burda sobrepodera y descarta nuestro enfoque en el espíritu mientras nos encontramos en el cuerpo material. El cuerpo material es momentaneo y es la parte de nosotros que muere en la plenitud de nuestras vidas. El espíritu permanece vivo y sigue en pié, llevando nuestra alma a la eternidad. Cuando la energía material bruta no satisface al alma por su espiritualidad, estamos intentando encontrar a Dios y al espíritu. Entonces vamos a poder calmar y calmar la energía material mientras encontremos las energías espirituales que nos están llamando la atención. Esto es cuando hemos escogido a Dios. Dios estuvo ahí en todo momento. El cariño de Dios fluía por medio de todas nuestras ocupaciones, inclusive mientras ignorábamos la aportación espiritual. Cuando nos encontramos completados para enfocar nuestra atención a Dios, Dios está siempre listo para ofrecernos la bienvenida a casa. Nuestra relación con Dios es un pacto (promesa) de todas las cosas buenas. El espíritu interior es esa promesa de sintonía con Dios. Poseemos el espíritu, pero además debemos escoger vivir en el espíritu. Aun cuando el materialismo tiene predominación en nuestras vidas, nos percatamos de que algo falta. Por eso cuando observamos al espíritu, podemos encontrar a Dios dentro de nosotros y motivamos la espiritualidad. El espíritu que se encontraba dentro de nosotros es el mismo espíritu de Dios. Por eso Dios reside ahí un pozo. No somos Dios, somos una parte o chispa del espíritu de amor y conciencia. Toda vida da retos y chances para vivir y amar en las energías de la vida. Cuando nos enfocamos en el materialismo ignoramos nuestro espíritu. Cuando equilibramos cuerpo, cabeza y espíritu, hemos enfrentado los retos de la vida con todo nuestro ser, tanto de adentro como de afuera. Tenemos la posibilidad de lograr la razón, tenemos la posibilidad de lograr la conexión por medio de la sintonía, tenemos la posibilidad de lograr a Dios en todas las cosas. Aquí es donde a los humanos se les dio libre albedrío para tomar elecciones inclusive sobre su fuente. Algo profundo en nuestro interior nos transporta siempre a la espiritualidad. Buscamos en nuestro interior nuestra fuerza y la podemos encontrar deficiente. Cuando buscamos a Dios por nuestra fuerza, la vida tiende a asentarse en patrones de felicidad y amor para todos. Biografía del autor: Judy Merrill escribió 2 libros sobre espiritualidad – ¡Despierta, alma mía! y Viaje, alma mía! Haciendo un trabajo por medio de la espiritualidad tenemos la posibilidad de impulsar nuestra conjunción de cuerpo, cabeza y espíritu para lo destacado de vivir y amar.

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