San Miguel de Arcangel

El origen de la Iglesia Católica Romana

La Iglesia Católica Romana enseña a sus fieles que la resurrección y ascensión de Jesucristo en precisamente el año 30 d. C. fue cuando se creó. No obstante, el Nuevo Testamento declara que la Iglesia Católica no posee su comienzo en las enseñanzas de Jesucristo o de los Apóstoles. No se habla del Papa, del culto a María o de muchas otras falacias enseñadas por la Iglesia católica, que trataremos después en este texto. Muchas de las declaraciones de la Iglesia Católica no están respaldadas por ninguna mención en las Escrituras. Los incondicionales de la Iglesia Católica dependen mayormente de los registros históricos no bíblicos. Estos registros históricos, escritos por humanos, no sustituyen a las Sagradas Escrituras, que son la más grande autoridad y la palabra eficaz de Dios. La opinión personal y las creencias de los individuos, sin importar quienes sean, no tienen precedencia sobre la palabra inspirada de Dios Todopoderoso! En el Nuevo Testamento, Jesús ha dicho repetidamente,”sígueme” (véase el apéndice), Él no mencionó que se hiciera católico, protestante o algún otra cosa. La Iglesia del Nuevo Testamento fueron esos que siguieron la lección de Jesucristo. Ninguno de los 12 apóstoles seleccionados ni Jesucristo utilizó jamás la palabra católica en la Biblia. Algunos católicos son cristianos, pero como con algún iglesia cristiana, hay quienes no han recibido a Jesucristo como su salvador personal – y esas personas que no han recibido al Señor Jesús no van a ver el reino de Dios. (Juan 3:1-7) Sólo esos que han recibido a Jesucristo como su salvador personal, nacen otra vez y ustedes tienen que nacer otra vez para ser salvos. (v. 7) No obstante, hay prueba de que en la Iglesia Cristiana primitiva, cada católico se consideraba católico. Los términos católico y católico fueron usados sinónimamente. La Iglesia Católica de hoy no se configuró hasta algún tiempo luego. Hay bastante enfrentamiento en relación a la fecha de hoy de fundación de la iglesia, pero la preferible información es que la fundación entre el año 200 d. C. y el 325 d. C. Los católicos creen y enseñan que su iglesia empezó con el Apóstol Pedro cerca del año 30 d. C. No hay validación bíblica de estas declaraciones. Peter jamás dijo la palabra católico. Jesucristo mencionó que Él edificaría Su iglesia sobre esta roca, refiriéndose a Pedro como esa roca. Nadie discute eso, está en la Biblia. No obstante, Pedro habló a una multitud de personas a lo largo de los años de su lección. No todas estas personas se convirtieron en integrantes de lo que en este momento se conoce como la Iglesia Católica. La iglesia a la que Jesús se refirió – era – cualquier persona que lo aceptara como Señor y siguiera Sus enseñanzas. Cuando Jesús habló no había católicos, ni protestantes ni otras designaciones cristianas. Había una iglesia y esa iglesia era la multitud que aceptaba y seguía a Jesús. Todo este sinsentido denominacional es lo que impide a la multitud estudiar la realidad y lo que mantiene a la multitud alejada de la salvación ofrecida por Jesús. La pelea interna de las distintas Iglesias cristianas es lo que nos mantiene separados de Dios y nos abre la puerta para que Satanás entre y lleve a la multitud por el sendero equivocado. Las enseñanzas de la Iglesia Católica están tan fracturadas como las enseñanzas de muchas otras designaciones. Hay una verídica iglesia, dice la Biblia, y esa iglesia está formada por esos que siguen a Jesús -no son los edificios-, es la multitud. Los cristianos requieren unificarse. Efesios 4:3-6 dice:”3 Esfuérzate totalmente por sostener la unidad del Espíritu por medio de el lazo de la paz. 4 Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, de esta forma como fuisteis llamados a solo una promesa cuando fuisteis llamados; 5 un solo Señor, solo una fe, un solo bautismo; 6 un solo Dios y Padre de todos, que es más que nada y por medio de todos y en todos”. La doctrina concebida y redactada por los hombres es completamente sin importancia. La exclusiva doctrina importante que importa es la doctrina iniciativa por Jesucristo. Jesús relacionó con sus apóstoles las cosas que eran importantes y que debían ser enseñadas a las generaciones futuras. Esas doctrinas están en las Sagradas Escrituras para que alguno logre leerlas. El Espíritu Santo es el enorme maestro y la exclusiva guía que requerimos en orden

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