San Miguel de Arcangel

Conmoción autoimpuesta de Dios

La primavera significa el nacimiento de nuevos comienzos, pero además apunta un amanecer de cortar el césped. Para bastantes, las ideas de la optimización casera empiezan a bailar alrededor en nuestras cabezas. Mi mujer y yo habitamos una vivienda vieja y teníamos una almohadilla de preciso frente a la puerta del costado por el tiempo que pude acordarse. Se me sucedió que sería bueno tener un techo con columnas de acompañamiento encima. Teniendo un trasfondo de contratista, calculé el material primordial y comencé a construirlo con las bendiciones de mi mujer. Todo fue bien hasta que llegó el día de utilizar las tejas. Era sábado, un sábado cálido, y mientras acababa de ofrecer los últimos toques al trabajo del día, regresé para conseguir mi obra. Debería haber prestado más atención a donde se encontraba el borde, porque mi pie resbaló sobre el costado y bajé, cayendo unos tres metros. No recordé bastante luego de eso. Confío en lo que mi mujer mencionó que sucedió. Mencionó que ingresé a la vivienda y me senté en la mesa de la cocina. Mi cara se encontraba arañada, mi rodilla sangraba y me quejaba de mal del costado. Cindy me hizo la pregunta qué pasó. Me mencionó que yo le dije:”Creo que me caí del tejado…” No lo sé.” Luego de limpiar las lesiones, mi mujer mencionó que le dije:”Me agradaría tumbarme un rato”. Mientras se encontraba en la cama, Cindy mencionó que comencé a decir tonterías. Le pregunté numerosas ocasiones,”¿Qué pasó?” Su respuesta siempre fue:”¡Te caíste del techo!” “¿Qué techo?” “¡El techo del porche, Greg!” “¿Tenemos un porche?” Cindy mencionó que después dije,”¡Creo que podría tener una conmoción cerebral!” Me hizo la pregunta si pretendía proceder a la salón de urgencias, pero me negué. Según ella, tomé la decisión tomar una siesta con un paño frío en la frente. Las cosas que se le escapan de la cabeza son un síntoma de una conmoción cerebral, una lesión en el cerebro. Tuve la suerte de despertarme unos cuantos horas luego sin indicios duraderos. Una conmoción cerebral es un asunto serio y no debe tomarse a la rápida. En este momento que he tenido tiempo para pensar sobre eso, me transporta a mi punto y a la comparación de: Cuando cometemos fallos, como todos nosotros, nos encontramos a sólo un soplo de distancia del perdón. Pedirle a Dios que nos perdone nuestros errores es una cosa simple – si sólo lo intentamos. Cuando pedimos perdón, Él por el momento no recuerda el pecado. Una vez oí a un ministro decir:”Lo arroja al mar del olvido. Una analogía de Dios imponiendo una conmoción cerebral autoinfligida sobre sí mismo es con lo que la comparo. Sus parientes, o amigos, jamás parecen olvidar – ni el malvado tampoco. “¿Recuerdas esa acrobacia estúpida que hiciste?” tienen la posibilidad de decir. Dios, además, no puedo acordarse nada. “¿Qué pecado? ¿Pecaste?” Biografía del autor: Greg Allen es creador, compositor y principal creador de Builder of the Spirit Ministries. Es creador de numerosos libros, entre los que se tienen dentro Builder Of The Spirit, The Bored And The Cross y War Of The Heart. El Sr. Allen está utilizable para entrevistas en los instrumentos sociales para informar y comunicar. Greg Allen vive en Jamestown, IN. Sus libros están accesibles en su portal web, www. BuilderOfThe Spirit. org, en Amazon.com, Barnes and Noble, Borders, de Tate Publishing y dondequiera que se vendan libros online. Puede ser contactado por mail en builderofthespirit@earthlink.net Contacto: Greg Allen Constructor de los Ministerios de los Espíritus PO Box 318 Jamestown IN 46157 Teléfono: 765-676-5014

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