San Miguel de Arcangel

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San Miguel Arcángel – La Historia, la Verdad

Sin duda, uno de los 7 arcángeles que más popularidad tienen en la tradición cristiana y demás religiones, es San Miguel. La referencia que le hacemos en este sitio web, denominado Grupo de San Miguel Arcángel es sentida y de corazón, con una creencia firme y arraigada con el tiempo, con la verdad de la cultura y las experiencias familiares y colectivas. Son tres los arcángeles cuyos nombres se evidencia en la Biblia. Además de Miguel, están Rafael y Gabriel. Pero el “Príncipe de los espíritus celestiales”, es Miguel, quien es la cabeza, el principal de todos los arcángeles. Es quien defiende el pueblo de Dios con absolutamente todo lo que tiene. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.

Miguel Arcángel es un guerrero, tiene espada y es implacable con sus enemigos. Con cadenas o con lanzas, su enfrentamiento con Lucifer es feroz, es duro y combativo. Lo encadena para condenarlo al infinito que es el infierno. Es quien venció a Satanás y por ende, todo lo malo que representa. Es nuestro guerrero de Dios, el defensor del bien, del amor y la justicia. Todos los enemigos de la iglesia tendrán que enfrentarlo. Y al momento de la muerte, es quien nos defiende de los espíritus del diablo.

 

Una oración a San Miguel Arcángel nos pondrá en contacto con él y nos hará sentir su presencia de la manera más íntima y poderosa que jamás lograremos. Por eso es que la oración cobra un rol fundamental en la vida de las personas. Por eso es que aunque muchos se olvidan del poder de la oración, ella siempre está ahí para retomarla, para volver a tomar contacto con las fuerzas todopoderosas que rigen nuestra vida, aunque las olvidemos, aunque las neguemos.

 

Hagamos un poco de camino…

Comenzamos este Diario del Explorador ¡haciendo memoria! Allá por octubre de 2007:

Fátima Octubre 2007 con ANE

Es el mes del Pilar y también de Santiago Apóstol, que nos recuerda la gracia que tenemos por haber tenido aquí a uno de los apóstoles más cercanos a Cristo, y que gracias a él hoy somos católicos. También nos recuerda el amor tan grande que nos tiene María nuestra Madre. Qué suerte tenemos, que se apareció aquí en España y se acuerda de nosotros.

Durante este mes es Señor nos da muestra de la infinidad de cosas que hay por hacer, tanto en lo referente a la oración como el servicio. El Señor deposita en nuestras manos la Huella de la Puerta de San Pedro, para rezar y encomendar a los difuntos. Para ello, los religiosos hacemos durante la noche turnos de oración ante el Santísimo para acompañarlo. Es una semilla muy importante, y también una gran responsabilidad, que refleja una vez más la importancia de la contemplación y la confianza de Dios para con nosotros.

Una vez más el Señor nos permite volver al Santuario de Fátima, y en esta ocasión con nuestro gran amigo D. Jorge Lence y Adoración Nocturna, a nivel de toda España. Este es otro de los grandes carismas de nuestra Santa Madre Iglesia, carisma que a través de su oración está haciendo mucho bien. Nuestra labor en este viaje es acompañarles y apoyarles en todo lo que necesiten. El carisma de San Miguel arropa y apoya a todos los movimientos y congregaciones, porque todos son importantes para Dios. El Seño también nos hace un gran regalo permitiéndonos por segunda vez vestir los hábitos fuera de casa, y cómo no, otra vez en Fátima.

También tenemos la oportunidad de participar en nuestro pueblo asistiendo en una jornada de convivencia y familia organizada por el concello, donde lo importante de este día era que los mayores disfrutaran y olvidarse de sus preocupaciones por lo menos durante unas horas.

En definitiva, un mes cargado de actividades, que debe reforzarnos todavía más en nuestro camino para darnos y entregarnos, como Cristo un día también lo hizo por nosotros.

Memoria de la Representación de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo en Mugardos y Neda

La mañana se presentó apacible. El Señor nos regaló un día soleado que invitaba a llevar a cabo la Santa Pasión con especial entrega. En Mugardos por la mañana y en Neda por la tarde, ya eramos conocidos y fuimos recibidos con gran cariño. Don Casimiro y Don Juan Antonio nos acogieron en sus parroquias con gozo y con la preocupación sana y honrosa del que quiere que todo esté dispuesto y que todo salga bien. La verdad, solo podemos tener palabras de agradecimiento para estos magníficos sacerdotes que nos regala el Señor.

Y como siempre, se prepara todo en la iglesia: los bancos que se apartan, las cruces que bajan del camión, (¡si, del camión, este año teníamos un supercamión donde traíamos todo pulcro y recogido!), coloca la silla de Pilatos y la de Herodes del otro lado, ah, y no te olvides de las uvas, y de las jarras; por favor, que alguien revise tienen agua. El trajín del montaje da lugar al trajín de la propia representación, ¡ los personajes, que me los han cambiado! , pero cuando la música comienza, ya no somos exploradores sinó que somos partícipes de la Historia Mas Grande Jamás Contada: La Pasión y Muerte del Señor Jesucristo.

El Señor sufre en Getsemaní, sus lágrimas son de sangre, su clamor, el del hombre que se ve perdido, su fé, la fe infinita del Hijo que se entrega a la voluntad del Padre: ¡Hágase tu Voluntad y no la mía!.

Representación de la Santísima Pasión de Nuestro Señor Jesucristo en Madrid

Un año más el Señor nos lleva hasta tierras lejanas para representar su Pasión; un año más vamos de la mano de nuestro Santo Arcángel Miguel a Madrid. Dos fueron los sitios elegidos por Nuestro Señor para ello

El primero fue el Valle de los caídos, un lugar hasta hace poco muy atacado por las leyes humanas, que gracias a Dios y a la oración de muchos, ya puede estar en paz. Nuestro más sincero agradecimiento al padre Francisco y a toda la comunidad por su oración y su cariño y por habernos permitido llevar a cabo esta representación en su casa.

Y el segundo, en el pueblecito de Bustarviejo, donde cuatro de nuestras hermanas consagradas cuidan cuerpo y alma de un grupo de ancianitos en el asilo de la parroquia. A ellas y al pueblo entero todo nuestro cariño y agradecimiento por la acogida que recibimos y por los momentos tan entrañables que nos hicieron vivir y que seguro guardaremos en el corazón.

Representación de la Santísima Pasión de Nuestro Señor Jesucristo en Bertamiráns

Un nuevo lugar, un nuevo día. En esta ocasión los miembros de la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel siguieron las huellas de Cristo hasta Bertamiráns, donde un sacerdote espectacular, nos recibió con los brazos abiertos. Don Jose Luis, un ejemplo, y desde ahora, un amigo para todos nosotros.

En la Iglesia nos encontramos la mayor sorpresa. El público, en esta ocasión era bastante peculiar. Lo digo, porque aparte de los adultos, a los que ya estamos más acostumbrados, la mitad de la iglesia estaba llena de niños y niñas que esperaban ansiosos a que empezara la función. Una función que, en esta ocasión les iba a sorprender, porque no verías payasos, ni cuentacuentos, ni les íbamos a cantar como en un concierto. Iban a conocer: La Pasión de Cristo”

Una historia real, tan real como cruel, y tan cruel como maravillosa. Una historia que no iba a ser un cuento más de los muchos que conocen.

¡Como contemplaban todos esos niños a ese Jesús apresado a traición en la noche con el falso beso de Judas. Como Pedro lo negaba tres veces y luego cruzaba su mirada con la de Jesús. Como lo juzgaban injustamente Pilato, Herodes, Caifás y el Sanedrín… ¡Que terrible historia para que un niño la comprenda! ¿Cómo un niño puede comprender la maldad del hombre que creyéndose dueño y señor de todo se atreve a condenar a Jesús a una muerte de cruz?

Representación de la Santísima Pasión de Nuestro Señor Jesucristo en Goián

Un domingo más estamos todos reunidos para llevar a cabo la representación de la Pasión de Cristo. Esta vez en la parroquia de Goián, donde su párroco Don Manuel nos acogió como un padre a la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel.

Cada lugar nuevo es una experiencia totalmente diferente, y la de hoy ha sido preciosa. El pueblo de Goián nos recibió con los brazos abiertos y compartieron con nosotros un momento de oración en familia muy especial.

Comienza la pasión de Cristo en Getsemaní. Comenzamos con la agonía del Cordero de Dios que va a cargar con los pecados del mundo. De todos los que han existido a lo largo de los siglos y de todos los que aún existirán.

En ese momento… una traición… un beso cruel, y un apresamiento en la noche del gran inocente. ¡Dios mío, Señor, que momento tan terrible para Santiago, Juan y Pedro; apóstoles que estaban con Cristo en ese momento y vieron como se lo llevaban preso! ¡Qué vacío queda sin ti Jesús!

Hermano Gabriel del Rostro de Cristo Crucificado

Corría el año 2002 cuando la que por entonces era mi pareja me invitaba a pasar un fin de semana con un grupo de amigos con los que a veces hacía alguna actividad, convivencias, ayudar a algún sacerdote,… A ella se la veía muy ilusionada con ellos así que acepté. Cuál fue mi sorpresa cuando los conocí…

Los primeros en llegar eran un grupo joven, muy alegre y simpático, con un ambiente que invitaba a la confianza, un ambiente de familia. Ésto fue lo primero que me cautivó que todos me trataron como uno más de la familia, no había distinción por ser nuevo entre ellos. Pero había algo más… Junto con ellos había llegado una persona que se veía que era especial para todos. Estaba con ellos casi como uno más pero pronto se vio que no era así.

Sus palabras hablaban de amor, pero no de un amor cualquiera sino de Amor Verdadero, profundo, sentido, cuando hablaba se notaba que lo hacía desde el corazón, no simplemente eran palabras vacías, aquello que hablaba era la base de su vida y de su vivir. Todos le escuchaban atentamente pues, ¿quién no desea amar y ser amado?

Así comenzó mi primera experiencia con el Grupo de San Miguel Arcángel aquél fin de semana. Según fue avanzando cada vez me sentía más cercano a todos ellos y también a la vez sentía un profundo sentimiento de haber encontrado algo importante que ni siquiera sabía que buscaba…

A esa altura de mi vida, estaba muy alejado de la Iglesia, no iba a Misa, no rezaba, no creía en los sacerdotes.., como se suele decir, “Dios sí, pero la Iglesia…” Pensaba en mí mismo y mi propio beneficio, los demás, se buscarían el suyo… Hasta ese extremo había llegado…

Y a través de estas palabras que hablaban directamente al corazón fui acercándome de nuevo a la Verdad, al Camino bueno y recto, a la Vida. Según iba caminando veía que no sólo eran palabras pues su vida entera era ejemplo a seguir de generosidad, de ayuda a los demás, de bondad,… de amor al prójimo. Era coherente con lo que decía. Y de ese modo fue acercándome de nuevo a los sacerdotes, me mostró la dura vida que llevan, la soledad, el abandono, la poca ayuda que reciben de sus feligreses, lo desagradecidos que somos en la mayor parte de las ocasiones,… Y me mostró también la gran cantidad de hermanos y hermanas que tenía a mi alrededor pasando necesidad y que ni siquiera me había percatado de ello. Pues no sólo es física la necesidad… Y comencé a preocuparme del Espíritu…

Esa persona que hablaba de Amor, de hacer el bien a los demás, de ayudar a los que tenemos a nuestro lado, en definitiva que hablaba de Dios, era Miguel, ese instrumento que el Señor eligió para hacer realidad este gran sueño.

Y así volví a la Iglesia, empecé a rezar, con el Grupo ayudábamos a sacerdotes, teníamos convivencias con discapacitados, con jóvenes, representaciones de la Pasión y muchas otras actividades.

Y pasaba el tiempo, pero el Señor tenía algo más planeado…

Después de unos cuantos años, de idas y venidas,
el Señor volvía a llamar con fuerza a mi puerta…

En este momento ya el Grupo de San Miguel Arcángel es la
Orden y Mandato de San Miguel Arcángel, ya hay las primeras vocaciones a la vida consagrada y se ve cómo todo se va asentando y poniendo en su lugar.

En cuanto a mí, alguna vez se me había pasado por la cabeza ser sacerdote pero rápidamente lo había deshechado, pues tenía claro que lo mío era casarme y tener una familia católica de la que pudiesen salir hijos e hijas entregados al Señor, ya fuese desde el matrimonio o la consagración.

Y así llegaron los preparativos para la Semana Santa de 2009, por alguna razón, varias personas a mi alrededor me habían preguntado si no tendría vocación, que si me lo había pensado,…
(ya el Señor las ponía ahí para ver si me daba cuenta pero yo seguía ciego…)

Y me lo habían preguntado bastante en serio, así que me dije que aunque fuese sólo para poder decirles que ya lo había pensado bien y había visto que Dios no quería eso para mi, me lo iba a plantear, que lo pondría en oración.

Estábamos en plena época de representaciones de la Pasión y estaba bastante con los Matrimonios Consagrados que viven muy cerca de nuestra Casa Madre. Tanto es así que un día me invitaron a la entrada de un nuevo Primicio (así se llaman aquéllos que están en la primera etapa de formación para la vida consagrada dentro de la Orden y Mandato). Fue una ceremonia intensa, ya el Señor estaba muy pendiente de mí para ver si le hacía caso. Y llegado el momento de la Sagrada Comunión ya en mi corazón sentí la llamada del Señor, pero no quise escucharle… Sentí que Dios me llamaba a entregarme más, a darle ya no un poco más de mi vida, sino mucho más y yo quería entregarme más a Él también, quería hacer más, ayudar más, ser de más provecho,… pero quería hacerlo a mi modo…

Me decía a mí mismo que Dios quería que me casase… Formar una familia… Además con la falta que hacen hoy en día Matrimonios que den ejemplo de cómo seguir a Cristo… Y así podría tener hijos que fuesen sacerdotes o religiosos, o religiosas, no sería ya una vocación sino más de una y viendo el ejemplo en mi matrimonio seguro que otros lo seguían… No eran malos propósitos, pero la cuestión no era esa, sino,
¿cuál es la Voluntad de Dios para mí?

Pero ahí no quería llegar, todavía quería demasiado hacer mi propia voluntad…

En este momento llega el Retiro de Semana Santa y qué mejor para escuchar al Señor que en un Retiro… Así pues comienzo el Retiro queriendo ser una hoja en blanco para que Dios escriba en ella pero, al mismo tiempo, queriendo que escriba lo que yo quería.

Pero no podía sostenerse mucho la situación…

Pasaron unos días y, como es lógico cuando uno se aparta del ruido del mundo, comencé a escuchar al Señor en mi corazón, todavía no quería aceptarlo, pero sabía que Dios quería algo de mí. Seguía diciéndole que no a cada rato, pero Él con paciencia seguía insistiendo, sirviéndose de una persona con un comentario que me llega muy dentro, otra que me muestra su felicidad al seguirlo… En fin, Él elige los instrumentos que quiere y sigue mostrándome su Voluntad aunque yo no la acepte.

Hasta que ya, por fin, en una Eucaristía, concretamente en la Comunión, el Señor me inundó de tal forma, me sobrepasó por cada costado, que no pude contenerme más y comencé a llorar de alegría y al mismo tiempo amargura porque ¡no era lo que yo quería! En ese momento el Señor me deshizo y cuando ya no podía hacer nada le dije:
“Señor, si eso es lo que Tú quieres…”
Y así comenzó, poco tardó Nuestro Amado Jesús en cambiar mi corazón y hacerme ver la realidad, tenía miedo a no ser feliz, a necesitar otra persona a mi lado, a no ser capaz de… Todo eran “tonterías”, siempre me había faltado algo, siempre exigía más de los demás, porque siempre esperaba más…

Todo esto se esfumó cuando decidí entregarme a Él, a su Iglesia. Lo que pensaba que iba a costar, para nada es lo que más cuesta, lo que pensaba que iba a echar de menos no es así. El Señor todo lo llena y si uno le entrega un poquito Él lo multiplica por cien y nos lo devuelve.

Desde entonces mi alegría y felicidad son mucho más plenas, lo que antes eran días grises ahora son de cielo azul, se puede tener un mal día, pero se supera mucho mejor y ¡ayuda a caminar!

No hay un día igual que otro y a cada momento ¡Dios nos regala lo mejor!

Sin duda alguna tengo que estar muy agradecido a Nuestro Buen Dios porque me lo ha dado todo, pero en especial porque me ha dado una Vocación, un Camino, que son incomparables.

Me ha dicho, Hijo mío, te amo, y quiero lo mejor para tí, ésta es mi voluntad para tí: que seas feliz al lado de tus Hermanos y Hermanas siguiendo este camino que te muestro: 
ser Migueliano
.

Madre de Buena Huella Iria de la Santa Pasión

No es necesario ser Picasso para ser pintor; ni se deja de ser un coche por no ser un Ferrari. Yo siempre pensé que ser religiosa era para “Picassos” o “Ferrraris” de la fe, para personas que Dios elegía por ser los mejores, los que más le aman y por supuesto los que menos pecan.

Durante quince años caminé por la vida tratando de ser “buena”, más bien me esforzaba en parecerlo sin importar demasiado que fuese o no verdad. Mi débil fe estaba ligada a las abuelas a las que debía acompañar a Misa cada domingo, pero así como asomó la adolescencia también a eso me negaba pues era mayor y libre de decidir.

Así comenzó mi alejamiento cada vez mayor de la fe que llegó hasta la certeza de que Jesucristo no era más que una tradición… cosas de abuelas. Y conforme se apagaba la fe crecía el pecado, por supuesto… eso sí, seguía tratando de parecer “buena”, y de hacer todo lo que se suponía debía hacer. Vivir así, sin fe, sin más meta en la vida que ser alabada por los demás, me hacía ser profundamente infeliz; siempre en silencio, llena de complejos, de miedos y de una tristeza que nada era capaz de borrar.

¡Un cristiano! ¡Un verdadero seguidor de Jesucristo! ¡Un alma entregada de verdad que nada más conocerme decidió poner toda su oración y su sacrificio para rescatarme de esa vida vacía y estéril! Ese fue el mayor descubrimiento de mi vida… No era una historia de abuelas; en Miguel, el fundador de la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel, encontré a alguien empeñado en seguir una por una las Huellas de Jesucristo sin importar los sacrificios o los sufrimientos que ello supusiera.

¡No daba crédito!  Ahora sí que mi vida se rompía en dos… ¡Ni siquiera parecer “buena” tenía sentido! ¡Dios lo ve todo! Comenzó entonces un camino muy largo, no voy a mentir, para salir de mi oscura cueva y caminar hacia una luz nueva que nunca antes había querido ver… Dios.
Como estas películas en las que en un segundo está la clave, la diferencia entre un final trágico o un final feliz… Así fue para mí el momento de conocer a Miguel que cambió el rumbo de mi vida de un camino de tristeza y egoísmo condenado a terminar en depresiones y pastillas  por un nuevo camino lleno de retos, de sueños y del Amor de Dios, para mí desconocido.

Justo en el momento en que comenzaba a caminar la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel para gloria de Dios… ahí quiso ponerme el Señor en su Misericordia. Al principio; un pulpo en un garaje. No entendía nada, todo era para mí imposible, inalcanzable… un reto. El primero, cantar… ¡qué vergüenza! Después hablar en público… ¡yo no sirvo para eso! Pues busca la fuerza para cantar y hablar en la oración, me aconsejaba Miguel… ¿Rezar yo? ¡Si todavía no sé si creo!
Nada salía según mis planes; pero eran los planes de Dios. No conseguía decir que no a nada; aunque en realidad no quería hacer nada de lo que se me proponía… ¡Y me sentía feliz! ¡Brillaba en mi rostro una sonrisa y por dentro me sentía llena, contenta… como enamorada!

La paciencia infinita de Miguel nunca sabré agradecerla bastante; desmenuzando el catecismo como cuando se le da un bistec a un niño pequeño… ¡Comenzamos con el Catecismo de Primera Comunión!  Y poco a poco con su ejemplo y oración  como armas, me fue enseñando a caminar siguiendo las Huellas de Jesucristo… pisando tras la Buena Huella, la única que merece la pena.

Pasaban los años, crecía mi fe… ¡Era feliz! Pero seguía sin ser Picasso, ni un Ferrari… ¿Yo religiosa? Imposible… Con este genio que tengo, con lo egoísta que soy, con lo que me cuesta confesarme… ¡Qué sería de mí todo el día rezando! ¡Con lo que me cuesta! Pero cada vez me costaba más encontrar felicidad fuera de Dios: la televisión me aburría, por mucha ropa que me comprase nunca quedaba satisfecha, cuando conseguí licenciarme en Psicología me horrorizaba sentir que iba a jugar a ser Dios… a hacer ciencia de las almas.

Nunca olvidaré la primera vez que visité un convento, fue el Carmelo de la Aldehuela en Madrid, donde está enterrada Santa Maravillas de Jesús madrina de la Orden y Mandato, que ayudó a nuestro fundador en un momento muy difícil de su vida. ¡Pero si las monjas se ríen! ¡Hablan… y sin despegar los pies del suelo! ¡¡¡Son como yo… NORMALES!!! Me sentía en el cielo por la felicidad que respiraba… y eso me asustaba.

Todavía pasaron varios años en que me dediqué a ponerle a Dios excusas de todo tipo, pero el deseo de que lo único que existiera en mi vida fuese Él crecía sin que por más que lo intentaba fuese capaz de callarlo. Yo ya tengo bastante con lo que hago, pensaba, y la Orden y Mandato es un movimiento de laicos… esta es mi vocación, lo tengo claro.

Hacer cosas: papeles, ordenadores, catequesis,… la mente siempre ocupada era mi mejor defensa contra la vocación que asomaba. Mas el día en que Miguel nos dio a conocer que se abría dentro de la casa de la “Orden y Mandato” una habitación para la vida consagrada no era capaz de imaginar mi vida en otro lugar. ¡Es Dios, y me llama a mí después de todas las veces que le he traicionado! ¡Me sentía como Pedro cuando el Señor pasó junto a su barca!

La gracia de la vocación despertó a mi alrededor un viento huracanado… ¡el ciclón en mi familia todavía no ha pasado! “Dios no puede hacernos esto -decían mis padres- después de todo lo que por ti hemos luchado…” Han pasado cuatro años y todavía no comprenden que la vocación no es una desgracia sino un regalo; que Dios no me ha secuestrado sino tan solo enamorado…

Y el amor crece cada día; y cada día en el Reglar descubro un poco más la grandeza de mi Amado… No soy Picasso, pero he aprendido a amar la oración como el mejor servicio a tantas almas que de ella se han alejado. Sigo sin sentirme un Ferrari, más bien un coche destartalado que cada semana necesita repararse en el confesionario… Pero soy feliz; en el Reglar el Señor me ha confiado el Primiciado, es decir, a las vocaciones recién llegadas y sueño con saber transmitirles el carisma que desde hace más de quince años me ha hecho tan feliz en la Orden y Mandato: el amar todo lo que Dios ha creado sólo por Amor al Creador, el vivir siempre arropado por la familia de los hijos de Dios que es la Iglesia, el luchar cada día con escudo y espada contra el pecado para gritar con nuestro patrón el Arcángel San Miguel… ¡Quién Como Dios! ¡Como la voluntad de Dios no hay nada! La Santa Obediencia por bandera para guardar la Castidad desde el corazón y con la Pobreza de mi torpe corazón vivir en Fidelidad a Jesucristo en su Iglesia como lo enseñó y practicó nuestra Madre la Inmaculada Concepción… ¡Ni un Ferrari camina mejor que una sandalia de Cristo! ¡Ningún pintor dibujó nada más bello que la Creación!… ¡Quién como Dios!