San Miguel de Arcangel

A VECES LA GENTE LOCA CUENTA HISTORIAS LOCAS

El espíritu y el alma no evolucionados no tienen la posibilidad de almacenar y no tienen la posibilidad de acostumbrarse a un cuerpo inmortal – aunque tengan uno, lo destruyen. (Mavrino – el más grande maestro de la medicina tradicional). La Tierra fue lista para el establecimiento hace varios millones de años. Por numerosas causas, lo habían probado y comprobado a lo largo de un largo tiempo, antes, hace precisamente 5 millones 700 años atrás, el planeta se encontraba poblado de humanos que venían de otros planetas. Dos categorías de personas fueron traídas a este planeta: personas desarrollandose y personas muy evolucionadas. Los evolucionados eran sólo el 3% de la gente total. La gente que aquí se trajo cuenta bastante más de 10 millones de humanos. En su primera composición, el planeta sólo poseía un conjunto de naciones cubierto de aguas. Esta tierra poseía toda la flora y fauna primordiales para sostener al ser humano, aunque no sin trabajar, inclusive debieron llevar a cabo un enorme esfuerzo. Mientras la gente fueron evolucionando, es evidente que el planeta se desarrolló de forma homogénea y progresiva. Las creaciones eran de tipo megalítico, resistentes a los terremotos o a algún prueba natural. Hablaban un idioma habitual en el planeta entonces, oséa, el mismo idioma que hablan en el Universo. El liderazgo se encontraba compuesto por los investigadores más evolucionados, a entender, los sabios. El sistema educativo era progresista y progresista. Esto quiere decir que no tenía que ver con solo una ciencia, sino de muchas; había que pasar por todas las etapas de un campo científico y asimilarlas. Luego de esto, podría pasar a otro período educativo. La ciencia en ese instante no era obligatoria, pero era necesaria si se pretendía pasar a otra rama de la educación y poder mantenerse en tierra. Si alguien no lo deseaba, se veía obligado a vivir en las aguas. Sólo había pequeñas islas desérticas en las aguas, y no ofrecían ningún soporte vital; nadie podía vivir ahí. En este punto, debemos llevar a cabo entender a los que leen cuerdos (asumiendo que el creador está loco) que nadie pretendía vivir en las aguas. Había 18 etapas por las que cada ciudadano del planeta debía pasar en su educación. Habiendo pasado por estas etapas y habiendo demostrado un conocimiento medio de la ciencia del planeta, el respectivo ser humano podría transformarse en ciudadano del planeta. Desde ese instante, cada ciudadano del planeta tuvo que pasar 28 ocasiones más por las 18 etapas para ser clasificado entre los hombres sabios y poder seguir hacia la inteligencia. Desde ese instante, él o ella podría dejar el planeta e proceder a algún otro planeta cualquier ocasión. Hay que nombrar aquí que no antes de cumplir los 151 años un ciudadano del planeta podría pasar por la primera etapa para transformarse en un ciudadano del planeta. Luego de que todos habían completado su primer ciclo; luego de que todos se habían convertido en ciudadanos del planeta y luego de que ellos habían constituido juntos todo lo que fué constituido para una vida habitual en el planeta, los sabios, ese 3% de los primeros colonos abandonaron el planeta y fueron a sus planetas. Luego de la partida de los hombres sabios, el planeta siguió creandose a un ritmo habitual y natural, en un ámbito alto. Todos los ciudadanos del planeta completaron su avance y fueron a otros planetas del Universo. Siguió de esta forma hasta la sexta generación, cuando todos los que habían completado el sistema educativo en la Tierra se habían ido, dejando atrás la sexta generación de la sexta línea de sangre de cada familia. Debemos nombrar que, cuando establecieron una familia, no se imaginaba que la familia se separaría. Había familia y continuidad. Había inmortalidad y no tenía que ver con la desaparición. Había alegría sin discordia. En la 25ª etapa de avance, cada hombre aprendió teletransportación a distancia. La multitud seguía llenándose de energía; la energía del cuerpo humano era sostenida siempre por el medio ámbito, y el hombre no poseía que preocuparse especialmente por llenarse de energía, porque en la octava etapa la aprendió en el curso de su entrenamiento

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